El 14 de noviembre de 2016 quedó marcado en la memoria de los fanáticos del béisbol como el día en que Shohei Ohtani, la superestrella japonesa, dejó una impresión imborrable al atravesar el techo del Tokyo Dome con un imponente batazo durante un partido amistoso entre Japón y Holanda, previo al Clásico Mundial de Béisbol de MLB en 2017.
Ohtani, aprovechando una recta dirigida al pecho, desató todo su poder en un swing que envió la pelota tan alto que impactó el techo del estadio y creó un hoyo. A pesar de que el batazo claramente iba a ser un cuadrangular, los árbitros marcaron solo un doble de terreno. Este evento resaltó la excepcional capacidad ofensiva de Ohtani, quien ya se perfilaba como un lanzador élite en la liga japonesa.
Dos años después de ese memorable momento, Ohtani hizo su debut en las Grandes Ligas con los Angelinos de Los Ángeles, acumulando numerosos logros desde entonces. Estos incluyen el premio al Novato del Año, un título en el Home Run Derby, tres participaciones en el All-Star Game, dos premios al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, dos Silver Slugger, entre otros.
En la actualidad, Ohtani se encuentra por primera vez como agente libre en la MLB, y se espera que firme un contrato que podría alcanzar los $500 millones de dólares, consolidándose como una de las figuras más destacadas y codiciadas del béisbol. Su impacto en el juego ha sido fenomenal, combinando habilidades de lanzador y bateador de manera extraordinaria.
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